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“He aprendido a no juzgar cuando veo a una persona bebida o durmiendo en la calle”

Actualizado el 04.06.2016 a las 09:19 FLAVIA CODINAS/BARCELONA

La noche del 18 al 19 de mayo, la historia se repite, 930 voluntarios salen a las calles de Barcelona con un objetivo muy claro: saber cuántas personas duermen cada noche en sus parques, aceras, cajeros y porterías. Meritxell Prados es una de ellos. Esta joven, licenciada en Periodismo se unió a Arrels Fundació ahora hace justo un año. Hablamos con ella para hacer balance de su primer aniversario como voluntaria.


El del miércoles no fue, por tanto, su primer “Ningú dormint al carrer” y aún así la cifra total no deja de sorprenderla, dice. Habéis contado 941 personas durmiendo directamente en la calle. ¿Es, quizá, la parte más dura de su trabajo como voluntaria?

Pues sí, en este tiempo he podido conocer muchas historias con lo que deja de ser sólo un número. Es duro saber que hay toda esa gente que cada noche duerme en la calle, en este tiempo en Arrels Fundació he aprendido a no juzgar cuando veo a una persona bebida o durmiendo en la calle. No sabemos qué historia esconde, sus circunstancias… seguro que no lo hace por gusto.

Vayamos a eso, al inicio, ¿cómo comenzó su relación con Arrels Fundació?

Siempre me ha chocado mucho este tema… es algo que me llamaba la atención. En abril de 2015 decidí entrar en Arrels como voluntaria y así fue, vi que buscaban voluntarios para el centro abierto, el centro de acogida y me animé. Desde ese momento empecé a colaborar con ellos una tarde por semana en el Centro de día y de ahí participaba en el resto de iniciativas. Quería hacer cualquier cosa, aportar mi granito de arena y veía que en el Centro de día, podría entrar en contacto con estas personas sin hogar, ayudarlas directamente y tratar de transformar su situación.

La cosa no se ha quedado ahí, en un día por semana, se ha involucrado de pleno…

Al haber estudiado Periodismo, desde el principio me pareció importante comunicar este tipo de iniciativas, más allá de los medios de comunicación y lo hacía a través de mis redes sociales personales. Poco a poco, he conseguido hacerme un hueco en el departamento de comunicación, me han contratado de hecho. Es un gran paso pero espero que no sólo para mí. Ahora puedo comunicar todo lo que hace Arrels a una comunidad más grande (no sólo a través de mis redes sociales) ahora gestiono las suyas, también me encargo de las noticias en la Web y de echar una mano en las campañas que desarrolla la entidad. En el fondo somos todos un gran equipo.

¿Y, antes, en el centro de día en qué consistía su trabajo?

Mi colaboración en el centro de abierto se basaba en estar con ellos, hacerles compañía. Se trata de acompañarlos, interesarte por su situación y evidentemente ayudarlos en todo lo que puedas; desde ofrecerles una ducha, algo de comida, un botiquín o una manta para que se abriguen por la noche en la calle hasta jugar y entretenerlos. Es que hay que tener en cuenta que en Barcelona no hay sitios donde puedan dejar sus cosas las personas que lo necesiten, ni tomar una ducha… y las personas sin hogar lo necesitan todo.

Usted, como voluntaria, está ayudando a mucha gente, pero ¿le ha ayudado también?

Yo siempre digo que la Meritxell que entraba a las 16h en el centro de día era muy diferente a la que salía de ahí horas más tarde. Son unas horas que dedicas a los demás, a quienes más lo necesitan. Las personas sin hogar no dejan de ser la cara más dura y visible de la pobreza. Son unas horas en que te olvidas de tus problemas y preocupaciones y sólo te centres en ellos. Tu único objetivo es hacerles pasar un buen rato, que durante el tiempo que estén contigo se sientan tranquilos, a gusto y lejos de su drama personal.

¿Tiene la sensación de que queda mucho por hacer?

En mi opinión el movimiento “Ningú dormint al carrer” está funcionando, al menos con los recuentos parece que la gente es más consciente de que hay mucha, pero muchísima gente que pasa las noches a la intemperie en Barcelona. No es sólo los que te puedes encontrar de camino a casa, hay personas sin techo por toda la ciudad; mayores, con enfermedades y muchas durmiendo en condiciones muy duras. Una prueba de que la cosa está moviendo a la gente es la app para móviles que permite al ciudadano alertar de dónde se encuentra una persona que duerme al raso. Pero en esta última salida hemos contado casi mil personas durmiendo en la calle, una cifra de mínimos, una barbaridad. Faltan recursos y voluntad política para afrontar esta problemática. Este sí es realmente un problema de todos.

¿Y cuál será vuestro siguiente paso?

Seguir trabajando duro para poner la situación de estas personas en la primera página de medios e instituciones. Por lo pronto, los próximos días 30 y 31 de mayo y 1 de junio volveremos a salir a la calle. En esta ocasión para hablar directamente con las personas que están durmiendo en las calles de Barcelona y saber más sobre su situación, su salud y por qué están durmiendo en la calle. Les haremos encuestas para conocer mejor sus necesidades personales y su grado de vulnerabilidad. Con toda esta información haremos un censo de personas sin techo. La iniciativa se enmarca dentro de una campaña europea la European End Street Homelessness Campaign en la que participan varias ciudades de Europa y que tiene por objetivo acabar con esta realidad de las personas viviendo en la calle en el año 2020.


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